Las pérdidas reproductivas constituyen una de las principales limitantes en los sistemas productivos, generando elevados costos asociados y pérdidas económicas. Entre ellas se incluyen: la necesidad de asistencia profesional para arribar a un diagnóstico, el reemplazo de los vientres que no presentan ternero, o la decisión de volver a darles servicio. Estas mermas se traducen en una menor producción de carne y leche por unidad de superficie ganadera.
En los sistemas de producción de carne bovina se espera obtener un ternero por vaca por año. Sin embargo, los registros históricos de la región muestran que los porcentajes de destete difícilmente superan el 60–65 % de las hembras que ingresan al servicio. De forma similar, en los sistemas lecheros se busca que la vaca vuelva a preñarse lo antes posible después del parto, con el objetivo de alcanzar intervalos entre partos de 365–380 días y así asegurar la continuidad y eficiencia de la producción de leche.
Como primer paso, resulta fundamental identificar en qué momento de la gestación se producen estas pérdidas y, cuando sea posible, establecer una correlación con sus posibles causas. Asimismo, es esencial conocer el estatus sanitario del rodeo frente a enfermedades infecciosas que afectan la reproducción, como brucelosis o enfermedades de transmisión sexual (ETS). En el caso de estas últimas, también debe considerarse la situación sanitaria de los rodeos vecinos, dado que el movimiento de reproductores entre establecimientos representa uno de los principales factores de riesgo para su diseminación. También es importante evaluar el uso de vacunas reproductivas, a fin de determinar el nivel de protección del rodeo.
Las mermas reproductivas pueden tener múltiples orígenes: infeccioso o no infeccioso (genético, ambiental, nutricional, de manejo, por tóxicos, traumática). No obstante, en sistemas extensivos pastoriles una de las causas más frecuentes de que las futuras madres no se preñen es el estado nutricional. Una vaca con condición corporal deficiente suele no ciclar, lo que impide que sea servida por los toros.
Aun así, alcanzar un diagnóstico certero no siempre es sencillo. Esto se debe, en buena medida, a la calidad de las muestras remitidas desde el establecimiento y a que, en muchos casos, los fetos permanecen dentro del útero por un tiempo variable antes de ser expulsados. Ese período favorece la autólisis de los tejidos y dificulta la identificación precisa del agente causal.
En nuestro laboratorio se realizó un estudio retrospectivo que incluyó 201 protocolos correspondientes a casos cuyo motivo de envío fueron fetos, remitidos mayoritariamente desde la provincia de Buenos Aires entre los años 2019 y 2025. Las principales enfermedades reproductivas evaluadas involucraron agentes bacterianos —como Campylobacter spp., Brucella spp. y Leptospira spp.—; agentes virales —incluyendo el virus de la diarrea viral bovina (BVDV) y el herpesvirus bovino tipo 1 (IBR)—; y protozoos como Neospora caninum y Tritrichomonas foetus.
Para la detección de los agentes etiológicos se aplicaron diversas metodologías diagnósticas: serología, cultivo bacteriológico, técnicas de biología molecular (PCR) y estudios histopatológicos, lo que permitió confirmar la presencia de lesiones compatibles con procesos infecciosos.
- Total de fetos analizados: 201
- Protocolos con diagnostico etiológico confirmado: 102
- Protocolos sin diagnostico etiológico confirmado: 99
Resultados: desde 4-1-2019 a 21-10-2025
Abortos remitidos con diagnóstico etiológico confirmado


Aclaración: El total asciende a 204 y no a 201, debido a que tres fetos presentan dos diagnósticos etiológicos simultáneos: Campylobacter fetus e IBR; BVD–IBR; y Streptococcus β-hemolítico y Neospora.

Conclusiones
A partir de los datos expuestos, puede afirmarse que el diagnóstico certero de las causas de aborto continúa representando un desafío significativo para los veterinarios de campo. Para lograrlo, resulta indispensable la cooperación estrecha entre el laboratorista y el patólogo, ya que la remisión de muestras adecuadas, acompañadas de la historia clínica y la información completa del rodeo, es fundamental. En numerosas ocasiones estos datos son escasos y solo se dispone del feto abortado, el cual, además, puede presentar lesiones ausentes o enmascaradas por cambios autolíticos.
De acuerdo con la bibliografía nacional, y en concordancia con nuestros resultados, Neospora caninum se mantiene actualmente como la principal causa infecciosa de abortos. Más del 90 % de los rodeos de leche y más del 50 % de los rodeos de carne en la Pampa Húmeda presentarían al menos un animal seropositivo. Para el diagnóstico de neosporosis se dispone de técnicas serológicas como la inmunofluorescencia indirecta (IFI), el inmunoensayo (ELISA), que permiten detectar anticuerpos específicos en suero o en fluidos fetales. Asimismo, la histología facilita la observación de lesiones compatibles en fetos o placentas, la inmunohistoquímica (IHQ) permite evidenciar formas parasitarias asociadas a dichas lesiones, y la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) posibilita la amplificación del ADN del parásito en los tejidos diana.
Sin embargo, debe considerarse que la serología positiva en una hembra que abortó no necesariamente indica que N. caninum sea la causa del aborto, ya que animales seropositivos pueden parir crías clínicamente normales, aunque congénitamente infectadas. Además, la fluctuación de anticuerpos en vacas seropositivas que no abortan limita la utilidad diagnóstica de los títulos finales en suero o plasma.
En la Provincia de Buenos Aires se encuentra vigente el Plan Ganado Bonaerense 6×6, orientado al control de enfermedades de transmisión sexual (ETS) en toros. Este programa procura erradicar las enfermedades venéreas mediante diagnósticos anuales obligatorios, ofreciendo incentivos y créditos para el reemplazo de toros positivos y para la mejora de la infraestructura sanitaria. Estas acciones resultan esenciales para la sanidad del rodeo, la productividad y la habilitación de movimientos de hacienda dentro de los plazos establecidos. Como Laboratorio, impulsamos y enfatizamos la importancia del saneamiento de las enfermedades de transmisión sexual bovinas (tricomoniasis y campylobacteriosis) con el objetivo de reducir progresivamente su prevalencia en los rodeos y recomendamos el uso de nuevas tecnologías como PCR, técnica sumamente específica y sensible y que además permite diferenciar las sub especies.
Si bien Argentina cuenta con un Plan Nacional de Control y Erradicación de la Brucelosis Bovina, la enfermedad persiste como uno de los tres principales agentes causales de aborto. Esta situación obliga a reflexionar y continuar desarrollando nuevas estrategias de prevención y diagnóstico a fin de mejorar su control.
Finalmente, se consideran relevantes las medidas de control propuestas para los principales agentes abortígenos, adaptadas del Dr. Leonardo J. De Luca (2002, Laboratorio Burnet). Entre ellas se incluyen: examinar al menos el 10 % de los animales abortados; determinar el número y la edad de los animales afectados; evaluar hembras no abortadas del mismo rodeo para realizar análisis de asociación como el odds ratio; establecer el estado gestacional al momento del aborto; revisar antecedentes de abortos previos; considerar la incorporación reciente de animales, cambios de alimentación u otras modificaciones en el manejo; evaluar la condición corporal de las vacas; observar signos como descargas vulvares, así como lesiones compatibles con vaginitis; y realizar un examen genital completo para identificar preñez, piómetras o fetos momificados.
Es fundamental recordar que muchas de estas enfermedades son zoonóticas. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, ex OIE) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), promueven el concepto de «Una sola salud», un enfoque integral que busca equilibrar y optimizar la salud de las personas, los animales y los ecosistemas, reconociendo la interdependencia entre estos ámbitos e impulsando nuevas estrategias de vigilancia y control de enfermedades.
Clara Giovanini clgiovanini@lab9dejulio.com.ar
MV. Julio C Caione juliocaione@lab9dejulio.com.ar
Referencias bibliográficas
Canton, G., & Marrel, E. (Comps.). (s.f.). Guía para el diagnóstico de pérdidas reproductivas en bovinos. INTA Ediciones.
Campero, C. M., Canton, G. J., & Moore, D. P. (s.f.). Abortos y otras pérdidas reproductivas en bovinos: Diagnóstico y control.
De Luca, L. J. (2002). Aborto bovino: Causas, frecuencia, etiopatogenia e inmunidad. Laboratorio Burnet.
Florentino, M. A. (s.f.). Infectious sporadic bovine abortions: Retrospective analysis.
Asociación Argentina de Veterinarios de Laboratorios de Diagnóstico, Comisión Científica de Enfermedades Venéreas y Neosporosis. (2024). Manual de referencia argentina para el diagnóstico de neosporosis bovina.
