Diarrea en los terneros: pautas de manejo para reducir la mortandad en la guachera. Dra. Gladys Bilbao.

Gladys N. Bilbao
Facultad de Ciencias Veterinarias, UNCPBA, Tandil, Buenos Aires
gladiola@vet.unicen.edu.ar

Frente a un mercado demandante de la producción ganadera, es necesario aumentar el número de vacas y además hacer una selección genética de los animales productivos; es por ello que para lograr este objetivo se necesita disminuir la mortandad de los animales de reposición.

Las principales pérdidas de animales son la consecuencia de la mortandad perinatal, es decir aquellos terneros que llegan hasta la cercanía del término de gestación o mueren durante el parto, la mortalidad neonatal considerada hasta las 48 hs de vida y la mortandad durante la crianza.  La mayor mortandad se observa en un período muy corto de su vida, que corresponde a los primeros 40-60 días coincidente con una situación estresante y de susceptibilidad del ternero.  Los porcentajes de mortandad en la etapa de crianza pueden variar entre un 1 a 50% y la diarrea neonatal representa entre 40 y 70% de la causa de dichas muertes (NAHMS, 1996; Bilbao, 2006).  La mortandad en la Cuenca Mar y Sierras se observa acentuada durante los meses de junio-septiembre, coincidente con la época invernal (Bilbao, G.y Pinto de Almeida Castro, A., 2010).  El 45% de los muertos se registran en los primeros 21 días de vida y la edad más frecuente de tratamientos es entre 9 y 12 días.

En particular, la diarrea neonatal del ternero de tambo es una importante causa de muerte y pérdidas económicas en la producción primaria ganadera, tanto directas (tratamiento medicamentosos y mortalidad) como indirectas (pérdida de mejora genética por la mortalidad y el retraso en el crecimiento). Sumado a estas pérdidas se debe tener en cuenta el tiempo de dedicación del personal para atender los terneros enfermos.

Los tipos de diarreas más frecuentes en los sistemas de crianza artificial de terneros pueden ser de origen nutricional o infeccioso.  La diarrea infecciosa se origina por la infección de agentes virales, bacterianos y/o protozoos.  Generalmente la presencia de estos agentes es simultánea, generando infecciones mixtas. Entre los agentes bacterianos se pueden mencionar Escherichia coli Salmonella spp, como los más importantes; dentro de los virales se pueden considerar Rotavirus Coronavirus y entre los agentes parasitarios se encuentran Coccidios y Cryptosporidium.

En términos generales la presencia de estos agentes etiológicos se observa en diferentes momentos durante el período de crianza (45-60 días),  pero no en forma absoluta ya que se pueden observar cambios en la presentación y severidad de la diarrea causada por estos agentes cuando las condiciones medioambientales  y del huésped le son favorables (Hunt, 1995).

Los principales enteropatógenos causales de diarrea neonatal en terneros de rodeos lecheros en Argentina son Cryptosporidium y rotavirus (Bellinzoni, et. al., 1990). Dentro de las variantes de rotavirus bovino, la combinación P[5]G6 predomina en rodeos de cría, mientras que el genotipo P[11] asociado a variantes de G6 y G10 son las combinaciones prevalentes en rodeos lecheros (Garaicoechea, et.al.2006). Es importante destacar que la variante de G6 que circula en terneros de leche ha sido reportada en humanos (Banyai, et. al, 2005).  La Escherichia coli enteropatógena (ECEP) se ha reportado en segundo lugar (11,99 %) como agente causal de diarrea en terneros (Laboratorio Azul, 2006).  Mercado et al, 2000, describe la ocurrencia en Argentina  de E.coli productoras de antígeno CS31A en terneros con diarrea y septicemia.  También se han detectado E.coli  productoras de factor necrotizante citotóxico tipo 1 y 2 en bovinos con diferentes patologías (Mercado et al, 1999)

Durante el año 2008 – 2009 hemos realizado un estudio de prevalencia de agentes causales de diarrea neonatal bovina en la Cuenca Lechera Mar y Sierras, ubicada al SE de la Provincia de Buenos Aires, Argentina. Para ello, se muestrearon 50 establecimientos lecheros y un total de 726 terneros con y sin signos diarreicos.

Cryptosporidium spp. fue el agente más frecuentemente detectado (85 al 96 % de los establecimientos, seguido por rotavirus en el 72% de los establecimientos y 12% en terneros. Las variantes P[11]G6 y P[11]G10 fueron las combinaciones genotípicas más frecuentemente halladas.  El  coronavirus se halló en el 32% de los establecimientos con una baja detección en terneros (4%). La edad más frecuente de los terneros infectados con rotavirus fue de 9 -10 días, para coronavirus entre 7 y 9 días, para el caso del Cryptosporidium la edad más prevalente correspondió a la segunda semana de vida. La presencia de Salmonella spp. se detectó en el 44,4% de los establecimientos. El 6,4% de los terneros fueron positivos, de los cuales el 62,3% presentaba signos diarreicos.  La edad promedio de los terneros con detección de Salmonella spp fue de 19 días, con una edad máxima de 77 y un mínimo de 2, coincidente con la moda. (Bilbao, G. et al 2009, Badaracco, A. et al  2009; Pinto de Almeida Castro, A et al 2009, 2010); Conqueira, M et al 2010; Bilbao,G et al 2010, Bilbao, G. et al 2012).

La diarrea neonatal del ternero es un síndrome multifactorial complejo en el que intervienen factores del hospedador, ambientales, de manejo y microbiológicos.

El nacimiento es el momento de mayores cambios y adaptaciones en el animal, el recién nacido es expuesto a un gran número de estímulos externos a los que debe adaptarse y correlacionarse.  Generalmente el lugar de nacimiento es el mismo por años y consecuentemente permanece contaminado, favoreciendo el contagio de los agentes causales de diarrea entre otros.

El factor determinante más importante para la salud y supervivencia del ternero es el consumo temprano y adecuado de un calostro de alta calidad (Davis y Drackley, 2001); es importante para la obtención de transferencia pasiva de inmunidad dado sus componentes específicos como las inmunoglobulinas, principalmente de la clase IgG (85-90%) y en menor importancia la IgM y la IgA con el 7% y 5%, respectivamente.  Además lo constituyen elementos inespecíficos de inmunidad como la lisozima, la lactoferrina, sistema lactoperoxidasa/ tiocianato/ peróxido de hidrógeno.  El calostro bovino además contiene un inhibidor de la tripsina que puede ayudar a proteger de la degradación a la IgG, así como a otras proteínas antimicrobianas sin inhibir la degradación de otras proteínas de la leche que aportan aminoácidos al ternero (Brock y col., 1978; citado por Davis y Drackley, 2001).  Es una importante fuente de nutriente que estimulan la actividad y el crecimiento del sistema digestivo.  El calostro contiene leucocitos, que contribuyen al total de células del sistema inmune en los animales, estimulan la producción de interferón que retarda la reproducción viral y la penetración en las células. Es una fuente de factores de crecimiento y hormonas.

Falla en la cantidad, momento de administración y calidad del calostro a administrar son factores que determinan la deficiencia de transferencia pasiva. La cantidad a administrar debe calcularse en el 10% del peso vivo del ternero suministrado en 1-2-o 3 tomas; dentro de las primeras 8-12 hs de vida. Debe ser de vaca sana, inmunizada y ordeñada lo más cercano posible al parto.  El calostro para brindar inmunidad, puede ser conservado en heladera por una semana o por años en freezer.  El método de suministro puede ser con la madre, suplementado con mamadera o sonda bucoesofágica.

A partir de las 24 hs y hasta los 3 días de vida podemos evaluar los niveles de proteínas séricas (especialmente inmunoglobulinas que han alcanzado el torrente sanguíneo).  Dentro de la metodología difundida y práctica para evaluar los niveles de anticuerpos podemos citar el test de glutaraldehído que presenta aproximadamente el 19% de falsos negativos y el reactivo es tóxico.  La prueba de refractometría es una técnica simple y práctica aunque subestima los valores proteicos en un 0,6.  Los niveles adecuados son ≥5,5 g/dl.

La realidad cotidiana continúa demostrando que una gran proporción de terneros  tienen valores de inmunoglobulinas inferiores a los adecuados.  Es por ello que una nutrición adecuada es esencial para mantener saludables a los terneros. Las dietas líquidas restringidas estipuladas en 4 litros diarios son brindadas tanto a terneros de raza pequeñas como grandes, lo cual va en detrimento de estos últimos.  La generalidad de los terneros en Argentina están subnutridos, sobre todo en las primeras tres semanas de vida, observándose inconsistencia en la alimentación y variabilidad en la cantidad de sólidos totales de las dietas líquidas.  En relación a la dieta sólida es necesario proporcionar cantidades y calidad suficientes de proteínas y energía (tanto de grasa como de carbohidratos).  Se debe controlar el consumo diario, ofreciendo ad libitum pero no en exceso para evitar rechazo del alimento por humedad, rancidez y dificultad de tomarlo.  El consumo de dieta sólida está estrechamente ligado a la disponibilidad de agua.  El consumo de agua incrementa un 38 % el consumo de alimento sólido, el cual es el responsable del incremento de peso.

El agua debe ser microbiológicamente apta, en el estudio mencionado anteriormente en la Cuenca Mar y Sierrras, el 73,9% (17/23) de los establecimientos no es apto para consumo y las principales causas son en un 59% un elevado recuento de coliformes totales, un 24% presencia de Escherichia coli, 6% Pseudomonas aeruginosa y 12% a combinaciones de las anteriores. En relación a la calidad físico-química observamos pH adecuado 7-7,5 contenido de Na, K, Ca, Mg, cloruros y sulfatos apto para bebida de los bovinos; menos de 1000 mg/l de sales totales y niveles elevados de nitratos en concordancia con la determinación de microorganismos fecales (Bilbao, G. et al 2009).

Las características del ambiente constituyen las condiciones más críticas para la expresión de un agente en una población susceptible. Los componentes físicos como hidrografía, topografía y clima; este fundamentalmente causando estrés cuando las temperaturas están fuera del rango de termoneutralidad (10-20ºC) para el ternero.  Los elementos biológicos como la flora y la fauna la cual puede actuar como medio de transporte-contagio de los microorganismos.  El componente económico-social entre los cuales podemos citar el  manejo, la higiene ambiental, la tecnificación, comercialización y la estructura de producción son elementos que definen la presentación de la diarrea en el ternero neonato.

La terapéutica esencial en las diarreas es la fluido terapia debido a que la mayoría de las muertes de los terneros ocurre no como resultado directo de la multiplicación de los agentes infecciosos, sino por la deshidratación y desbalance de electrolitos.  Otros agentes terapéuticos utilizados en el tratamiento de la diarrea del ternero comprenden antibióticos, protectores y absorbentes gastrointestinales.  El éxito del tratamiento está asociado a la detección temprana de los signos clínicos.

Sin embargo el principal camino para reducir la incidencia de las diarreas es prevenirla, para lo cual es recomendable realizar medidas de control que permiten interrumpir el ciclo de la enfermedad y disminuir la carga microbiana en el medio ambiente, siendo necesario para ello mantener estrictas medidas de higiene y manejo.  Sumado a esto un correcto suministro de calostro al nacimiento y una dieta equilibrada.

Luego del abordaje de la diarrea neonatal en los aspectos de etiología, tratamiento, prevención, entre otros,  debemos destacar el componente principal del sistema que es el personal involucrado en la tarea de criar terneros.  Es importante que funcione como equipo de trabajo en el cual estén involucrados el propietario, encargados, parteros, guacheros y profesional veterinario.  Este debe ser un constante capacitador del personal de campo, debe implementar protocolos de trabajo que mediante la sistematización de los datos le permita evaluar la situación de la crianza mediante índices prácticos.

 

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Herramientas para el diagnóstico de la Tuberculosis. Dr. Fernando Paolicchi.

Fernando Paolicchi
Investigador INTA – Profesor Adjunto
Laboratorio de Bacteriología, Grupo Sanidad Animal
EEA INTA Balcarce – Facultad de Ciencias Agrarias UNMdP

La Tuberculosis bovina (TBC) es una enfermedad infecciosa causada por Mycobacterium bovis, caracterizada por la formación de granulomas conocidos como tubérculos. Conjuntamente con M. tuberculosis, M. africanum, M. canettii, M. microti, M. bovis BCG, y otras variantes de M. bovis como M. caprae y M. pinnipedii, integran el Complejo Mycobacterium tuberculosis. El ganado bovino es considerado el reservorio principal (húesped primario) de M. bovis, y ha sido aislado en diversas especies domésticas y salvajes como así también desde humanos, por ende la enfermedad es clasificada como zoonosis. Los animales infectados son la principal fuente de infección y entre las categorías de adultos, la vía más frecuente es la aerógena. Los sistemas de producción intensivos, contrariamente a los extensivos, facilitan el contacto directo de los animales y favorecen la propagación de la TBC. El porcentaje de vacas infectadas que excretan M. bovis por leche oscila entre 1-2% y la ingestión de leche contaminada por el bacilo e ingerida por terneros es una forma frecuente de infección y diseminación dentro del rodeo.

La TBC es aun considerada en algunas regiones un riesgo para la salud pública, debido al consumo de leche cruda contaminada. Sin embargo, actualmente, los humanos que contraen infección por M. bovis lo hacen principalmente por vía respiratoria a través de la inhalación de micro gotas infecciosas. En los países desarrollados los programas de erradicación han reducido significativamente la prevalencia de esta enfermedad, pero la presencia de reservorios en las poblaciones de animales salvajes puede actuar como fuente de re-infección de mamíferos domésticos dificultando la erradicación. En países donde se ha controlado la infección en animales domésticos la presencia de animales salvajes impide la completa erradicación de la enfermedad, como ocurre en Gran Bretaña donde a pesar de un estricto plan de control, la transmisión de tuberculosis se produce a través de los roedores de vida salvaje (Badgers). En Argentina hemos estudiado la presencia de TBC en diferentes animales salvajes que cohabitan rodeos bovinos lecheros con la enfermedad, aislando en muchos casos cepas variadas de M. bovis demostrando así la relación con las infecciones recurrentes en rodeos lecheros.

Los datos de prevalencia de la enfermedad en la Argentina, se obtienen en base a la realización de las pruebas tuberculínicas y a la detección de los animales con lesiones compatibles con TBC, evaluada por la observación macroscópica de los animales faenados en los frigoríficos y mataderos con inspección federal. El Plan Nacional de Control y Erradicación de la TBC en vigencia a partir del año 1998, tuvo como objetivo principal la erradicación de la enfermedad en los tambos de las cuencas lecheras en combinación con las usinas pasteurizadoras, recibiendo apoyo de las Facultades de Veterinaria con cursos de acreditación dirigidos a los veterinarios de la actividad privada. Actualmente se encuentra vigente el Plan de Control recientemente aprobado mediante la Reglamentación Nro 128/2012 del SENASA (www.senasa.gov.ar), que incorpora algunas modificaciones a las descriptas anteriormente, se basa en la cooperación entre los servicios de salud animal y otras organizaciones, aunque no ofrece la alternativa de una compensación económica por la eliminación de los reactores positivos a TBC. El número de rodeos oficialmente libres de TBC en el período 1995-2006 reportados por SENASA fue de 6.739 establecimientos certificados, donde el 90% de los animales correspondieron a bovinos lecheros de las cuencas lecheras de las Provincias de Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, La Pampa y Santa Fe, llegando a 1.8 millones de cabezas bovinas certificadas libres de infección. El total de los establecimientos oficialmente libres de TBC al mes de diciembre del año 2011, corresponden a 6.948, mientras que el número de bovinos certificados en los establecimientos oficialmente libres es de 2.322.871, correspondiendo 2.091.819 a ganado lechero, 193.573 a ganado de carne y 37.479 a ganado de leche y carne.

Para el diagnóstico de TBC la técnica diagnóstica oficialmente utilizada en nuestro país es la intradermorreacción con tuberculina. Esta prueba detecta inmunidad celular mediante una reacción de hipersensibilidad de tipo retardado. Esta reacción tiene lugar localmente después de la inyección intradérmica de la tuberculina y se mide a las 72 horas de realizada la misma. La tuberculina o PPD “derivado proteico purificado” es una preparación que consiste en proteínas liberadas al medio de un cultivo de M. bovis. El uso de la PPD puede presentar reactores falsos positivos. La relativa especificidad de la PPD, se debe a la aparición de reacciones cruzadas inespecíficas por sensibilización de los animales con otras micobacterias patógenas o no patógenas ambientales. La posibilidad de aparición de falsos negativos ha sido descripta asociado a desensibilización post-tuberculinización hasta los 56 días de la aplicación de tuberculina, anergia en estados de enfermedad severos o generalizados por TBC u otras enfermedades, stress debido a malnutrición, lactancia y a gestación. Debido a esto, aplicando sólo PPD podrían  quedar sin identificar en los rodeos, animales en estados avanzados de la enfermedad y por lo tanto eliminadores del bacilo. Otras causas como el uso de tuberculinas de baja potencia, vencidas o mal conservadas, incorrecta lectura, incorrecta dosificación y aplicación, son todos factores que atentan contra el diagnostico e interpretación de la intradermorreacción. Las investigaciones en el campo del diagnóstico se han focalizado hacia el mejoramiento de este método diagnóstico a través del estudio de nuevos antígenos “candidatos” que reemplacen con éxito a la PPD. De esta forma seria importante la utilización durante el saneamiento de un rodeo, de otros métodos de diagnóstico aplicados en forma complementaria con la PPD o con pruebas intradérmicas que utilicen antígenos específicos de M. bovis seleccionados.

Otro método utilizado para el diagnóstico de TBC es el dosaje de gamma interferón en sangre. En esta técnica se cuantifica la liberación de gamma interferón, por parte de los linfocitos sensibilizados tras su estimulación con antígenos de M. bovis, midiendo de la misma forma que la tuberculina la inmunidad celular frente al bacilo. La prueba consta de dos pasos, primero las muestras de sangre son enviadas al laboratorio dentro de las 24 horas de la toma de la misma, y luego son cultivadas a 37°C en presencia de tuberculina bovina y aviar, preferentemente sin agregado de fenol. Luego de 24 horas de incubación, el plasma sobrenadante se recolecta y se cuantifica la cantidad de gamma interferón liberado por un inmunoensayo utilizando un kit comercial. Se interpreta como positivo cuando las células sanguíneas del animal producen más gamma interferón luego de la estimulación con tuberculina bovina que con la tuberculina aviar y el control sin estimular. Generalmente se considera que el gamma interferón es más sensible que la prueba de la tuberculina, porque además cuenta con un sistema de corte que permite ajustarlo a las condiciones locales. El mayor beneficio es trabajar con las dos técnicas aparejadas en rodeos de alta prevalencia o con infección persistente, donde trabajar solo con la prueba de la tuberculina podría aumentar el tiempo de eliminación de positivos. Esto aumentaría la sensibilidad del diagnóstico y por ende un mayor y más rápido control de la enfermedad. Un estudio reciente demostró que animales positivos a gamma interferón y negativos a la prueba de PPD, tenían de 7 a 9 veces más probabilidad de dar positivo a una próxima prueba de PPD que los gamma interferón negativos. En el Laboratorio de Bacteriología INTA Balcarce hemos procesado mas de 4000 animales por la prueba de gamma interferón obteniendo resultados altamente concordantes con los de tuberculina, pero además animales gamma interferón positivos provenientes de rodeos con alta prevalencia y que previamente resultaran negativos a la PPD.

También la prueba de ELISA fue ampliamente ensayada con sueros para el diagnóstico de TBC en bovinos usando como antígeno el PPD. Los valores de especificidad y sensibilidad han resultado menos concordantes que con gamma interferón posiblemente por la variabilidad en las poblaciones estudiadas. Sin embargo los anticuerpos pueden ser de importancia diagnostica en animales que no presentan inmunidad celular detectable y resultan negativos a PPD, por ende el estudio del suero en rodeos tuberculosis podría dar resultados complementarios a los del uso de la tuberculina, detectando animales infectados y negativos a tuberculina.

Los resultados de estas pruebas indirectas preferiblemente deberían ser confirmados con los resultados de estudios bacteriológicos, principalmente el cultivo para el aislamiento de M. bovis y consecuentemente la caracterización molecular de las cepas aisladas. Estos métodos bacteriológicos tradicionales de cultivo son lentos, requiriendo de 3 a 8 semanas a partir del  animal post mortem. Muestras obtenidas de animales vivos tales como muestras de leches, hisopados nasales profundos han resultado difíciles para el aislamiento e identificación de M. bovis, por el bajo número de bacilos que se eliminan y por la destrucción del mismo con los métodos drásticos que se utilizan para decontaminar la muestra previamente al cultivo.

Las pruebas moleculares como las reacciones de amplificación de ácidos nucleicos (PCR), han sido aplicadas para el diagnóstico de TBC humana y bovina. La más popular de estas técnicas es la denominada PCR. Las secuencias de inserción repetidas en el ADN bacteriano son IS6110 e IS1081, las más conocidas para aplicar como blanco en las reacciones de PCR. Esta reacción permite acortar el tiempo de diagnóstico en cultivo de 2 meses a 4-6 días y alcanza gran sensibilidad. Otra ventaja del uso de PCR en diagnóstico es su especificidad, ya que los materiales (oligonucleótidos) que se emplean para amplificar los trozos de ADN de M. bovis son específicos del genoma del organismo patógeno. La técnica de PCR cuenta con la ventaja adicional de su rapidez y sensibilidad, y una vez estabilizada para las muestras de campo podría ser aplicada sobre diferentes muestras clínicas tales como leche, sangre, hisopados faríngeos, biopsias, semen, pero principalmente tejidos con lesiones granulomatosas y cepas aisladas.

Actualmente se están estudiando técnicas de diagnóstico serológico rápido de la TBC para detectar en forma temprana animales infectados. Estas nuevas pruebas se basan en la detección de antígenos secretados por la micobacteria en la sangre del animal. Los métodos serológicos como el ELISA que utilizan antígenos recombinantes específicos de M. bovis se basan en la detección de anticuerpos IgG contra proteínas y contra el lipopolisacárido LAM de la pared de la micobacteria. Existen algunos test comerciales que detectan en suero anticuerpos IgG a otros antígenos (Rv3425, 38 KDa y LAM). La técnica denominada MAPIA está basada en la inmovilización de una serie de antígenos pegados a una membrana de nitrocelulosa que es seguida por el desarrollo de una técnica inmunocromógena que detecta la presencia de anticuerpos IgG en suero. La ventaja de esta técnica radica en que la lectura se hace visualmente, sin requerimiento de equipos y por una persona que no requiere gran entrenamiento. La desventaja actual es su baja sensibilidad y especificidad, pero en los últimos estudios se han incrementado las mismas usando una combinación de antígenos de M. bovis.

Otros métodos de detección son los basados en la detección de antígenos circulantes de las micobacterias con valor diagnóstico sin la desventaja que presenta la detección de anticuerpos. Se comenzó a prestar especial atención al LAM, componente específico de la pared de la micobacteria, que cuando esta presente en el animal infectado se libera en la sangre, es inmunogénica, un factor de virulencia y por lo tanto un potencial antígeno para su empleo en diagnóstico. Este nuevo método desarrollado por investigadores de INTA se ha denominado MADA y utiliza suero del animal para detectar antígenos secretados por el bacilo de la TBC cuando esta presente en animales infectados, sean antígenos de infección temprana o de latencia de la enfermedad.

La epidemiología molecular en microbiología de micobacterias se enriqueció con la utilización de técnicas de biología molecular, orientadas a la tipificación de los microorganismos en base a sus características genéticas. Contempla estudios con distintos enfoques, entre ellos se destacan la identificación de la distribución de los microorganismos, la vigilancia epidemiológica de las enfermedades infecciosas y la evolución que toman a través de los años. La genotipificación de aislamientos de M. bovis, fue ampliamente utilizada en estudios de brotes epidémicos y de diversidad de cepas en Argentina, como herramienta en estudios de transmisión dinámica y otros aspectos de la epidemiología de la TBC. Mediante estudios poblacionales, es posible vigilar el curso de las campañas de control de TBC, pudiendo detectar los cambios en la heterogeneidad de los patrones de los aislamientos estudiados y el comportamiento de la enfermedad. Entre las técnicas más aplicadas se encuentra el polimorfismo en longitud de los fragmentos de restricción (RFLP, Restriction Fragment Length Polymorphism). Como vector de identificación se usa la secuencia de inserción IS6110 del bacilo, pero esta técnica requiere gran cantidad de ADN purificado y demora varias semanas debido al cultivo previo. Entre las técnicas basadas en PCR y que permiten la diferenciación del complejo M. tuberculosis, se destacan el Spoligotyping (Spacer oligo typing) y los VNTRs (Variable Number Tandem Repeat). El Spoligotyping es una técnica de hibridación reversa, que detecta el polimorfismo de una región específica del genoma de las micobacterias que forman parte del complejo Mycobacterium tuberculosis y por ende de M. bovis.

A pesar de existir en Argentina herramientas de diagnóstico de la TBC bovina con posibilidad de uso y de desarrollo a futuro tales como las nombradas anteriormente, otra herramienta que se debe tener presente para utilizar en etapas de saneamiento y control de la enfermedad, son las que cada veterinario responsable sanitario posee bajo su ambito profesional, esto es, un firme criterio adoptado frente a cada nueva o reiterada situacion epidemiologica de la TBC. La tuberculina es una prueba diagnóstica que se debe manejar con sumo cuidado para evitar malas interpretaciones a la hora de la lectura. La higiene correcta de los elementos a usar y del sitio de aplicación, el uso de elementos adecuados en la manga y por sobre todo paciencia en el momento de la lectura e interpretación. La toma de desiciones de importancia a la hora de separar un animal del rodeo y de su rápida venta a faena depende del responsable sanitario, que es quien emite el certificado y lo firma ante las autoridades sanitarias y las usinas lácteas. Cuando las situaciones lo ameriten, el uso de otras técnicas alternativas es totalmente licito, el seguimiento de los animales a faena o la necropsia a campo y la correcta identificación de lesiones en cada animal positivo es fundamental, mientras que el aislamiento de cepas de micobacterias por laboratorios experimentados da una idea muy aproximada de los resultados de la aplicación de tuberculina u otros metodos diagnósticos usados. Pero dependerá de cual es la situacion epidemiologica previa y la prevalencia encontrada en cada rodeo, ya que estos factores deben orientarnos a tener en cuenta los factores de riesgo presentes en el establecimiento. Los factores de riesgo mas importantes son la alimentación de terneros con leches infectadas, el tiempo del desmadre, los movimientos internos de ganado y las nuevas incorporaciones de animales provenientes de rodeos no propios, la situación sanitaria de cada región y de la “vecindad”, la presencia de fauna salvaje, entre los mas importantes. Esta compleja situación hace que el episistema en TBC sea determinado por las interacciones entre el huésped, el ambiente y el patógeno. Por ejemplo, conocemos en Argentina si todas las cepas de M. bovis que circulan son idénticas en su patogenicidad o virulencia?, sabemos si las cepas de campo son idénticas o diferentes a la cepa que se utiliza como patrón para hacer la tuberculina? Sabemos cuántos y cuáles son los animales salvajes que contribuyen a las coinfecciones o reinfecciones en los rodeos? Cuales son las pruebas alternativas a la intradermoreaccion que pueden utilizarse para certificar rodeos libres? Cuantos laboratorios hay en Argentina capaces de dar apoyo a los veterinarios de campo y a los frigorificos en este tema?

Algunas de estas dudas deberían ser analizadas y abordadas por todas las instituciones sanitarias y la adopción del nuevo Plan de Control de la TBC en el país debería ser discutido en el contexto de cada región o provincia (COPROSA?) para evaluar la posibilidad de aplicación de un “plan superador” que amplie las espectativas de los resultados futuros y el uso de metodologías complementarias de campo y laboratorio para mejorar el diagnóstico. En Argentina no tenemos una buena red de laboratorios que realicen cultivos y diagnosticos por pruebas de laboratorio de TBC en la Argentina, pero si tenemos una red consolidada de laboratorios de diagnostico veterinario con la capacidad para el procesamiento de muestras, entonces es una buena oportunidad para ir creando estas redes conjuntamente con el desarrollo de nuevos métodos y pruebas que complementen los hallazgos de campo y frigorifico.

Todos los actores del sistema sanitario en el país somos responsables y ninguna de las acciones aplicadas por sí sola dará el resultado esperado sino las acompañamos con acciones complementarias de manejo, de diagnostico y de toma de desiciones. Los veterinarios y productores estan en condiciones de solicitar el apoyo necesario en el tema TBC, mientras que las instituciones de control sanitario, de investigación y de enseñanza se encuentran en este momento intercomunicadas por acciones concretas en el area del diagnóstico de laboratorio y de campo, en temas relacionados a aspectos epidemiologicos y de difusión. Una nueva vacuna contra la TBC bovina podría ser el futuro, pero en la actualidad se requieren acciones rápidas y concretas con el compromiso de todos los sectores. La tarea no sera fácil en este país, porque tampoco lo es en otros países desarrollados y deberemos ver el futuro auspicioso basado en nuestro compromiso desde cada lugar de trabajo sea privado u oficial.

Presentación de casos clínicos en bovinos en corral de encierre. Dr. Ernesto Odriozola.

Ernesto Odriozola, MV, Ms Phil
INTA Balcarce, Facultad de Veterinaria. UNCPBA

La intensificación en la ganadería es un proceso dinámico, claramente incorporado por el productor y al que cada día se le agregan nuevas herramientas. Su empleo trae aparejado grandes beneficios y ciertos inconvenientes a los que cada integrante de la cadena de producción de carne debe acomodarse.

La sanidad no está fuera de este contexto y requiere de nosotros una permanente actualización de conocimientos que permitan prevenir la presentación de enfermedades o minimizar su efecto con un diagnóstico precoz.

Tomando como base la casuística del Servicio de Diagnóstico Especializado del INTA Balcarce de los últimos 10 años (asistencias a establecimientos), podremos observar cuales son las principales enfermedades presentes en Feedlot que requieren del apoyo de los laboratorios para su resolución.

Dividiendo los problemas sanitarios en 4 grandes categorías, Infecciosas, Tóxicas, Parasitarias y Metabólicas veremos que todos están presentes dentro de la casuística, aunque variando su distribución si lo comparamos con sistemas extensivos.

La observación de este cuadro permite ver el crecimiento de la presentación de los casos de origen tóxico (monensina, urea, etc), de lo que podríamos deducir lo siguiente, estas enfermedades presentan mayor dificultad para su reconocimiento, se hace necesario el uso de otras herramientas para su diagnóstico. En los Feedlot las intoxicaciones son en su mayoría producidas por fallas humanas, lo que indicaría la necesidad de formar personal para llevar adelante estos sistemas de producción.

En muchos casos fundamentalmente en las de origen infeccioso, las enfermedades no varían con respecto a otros sistemas de producción, si en cambio lo hacen la incidencia y gravedad de los cuadros (Neumonías).

Las enfermedades metabólicas adquieren suma importancia en los sistemas intensivos. En algunos casos (PEM), vale el mismo concepto que para las enfermedades de origen infeccioso, aumento de incidencia y letalidad.

Las enfermedades de origen parasitario, son las de menor incidencia en Feedlot, aunque la Coccidiosis en la forma nerviosa de presentación es motivo de consultas.

El pasado jueves 25 de octubre se llevo a cabo, en el marco del 20º Aniversario del Laboratorio 9 de Julio, la 4º Jornada de Actualización Profesional para Médicos Veterinarios.

La misma fue organizada en conjunto con el Distrito X del Colegio de Veterinarios de la provincia de Buenos Aires a la cual asistieron 90 Médicos Veterinarios de diversos lugares del país, tanto de actividad privada como de laboratorios nacionales y multinacionales, y nos acompañaron importantes empresas del sector: Merial, Ceres Agropecuaria, MSD, Instituto Rosenbusch y Laboratorio Biológico de Tandil.

En esta oportunidad brindamos tres disertaciones coordinadas por el Dr. Pedro Soto (Director de Laboratorio Biológico de Tandil, Profesor de Microbiología de la UNCPBA) y el Dr. Julio César Caione (Director de Laboratorio 9 de Julio),  referidas a temas de sumo interés en el sector: “Diarrea en terneros: pautas para reducir la mortandad”, a cargo de la Dra. Gladys Bilbao (Fac. de Ciencias Veterinarias de la UNCPBA), “Herramientas para el diagnóstico de la Tuberculosis”,  por el Dr. Fernando Paolicchi (Laboratorio de bacteriología INTA Balcarce) y “Presentación de casos clínicos en bovinos en corral de encierre”, dirigida por el Dr. Ernesto Odriozola (INTA Balcarce, UNCPBA).

El balance de la Jornada fue positivo por la numerosa concurrencia y la actitud de los asistentes, su participación interesada durante las disertaciones y en el intercambio asociado a las preguntas, situación que confirmamos en el resultado de las encuestas realizadas en el evento a la hora de calificar el nivel de las disertaciones así como los aspectos organizativos.

Como cierre de la 4° Jornada de Actualización para Médicos Veterinarios compartimos un almuerzo por la celebración del 20º Aniversario del Laboratorio en donde realizamos la entrega de reconocimientos, en primer lugar a la empleada con más antigüedad dentro de la empresa, Téc. María Elisa Peruzzo, a los disertantes del evento, y distinciones especiales a los doctores Raúl Frattini y Enrique J. Martínez destacando su trayectoria y el sólido vínculo profesional establecido con nuestro laboratorio durante estos 20 años.

En el mismo sentido el Distrito X del Colegio de Veterinarios de la Prov. de Buenos Aires, representado por su Presidente Dr. Rodolfo Piedrabuena, ha hecho entrega al Dr. Julio Caione de una placa conmemorativa por el vigésimo aniversario del laboratorio. El almuerzo se extendió hasta muy entrada la tarde en un clima de cordialidad, amistad y camaradería, motivado entre otros aspectos por una gran cantidad de premios aportados por nuestro laboratorio y las empresas auspiciantes.

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