Dr. Julio César Caione

juliocaione@lab9dejulio.com.ar

Las  lluvias e inundaciones contribuyen a propagar la enfermedad, al aumentar los caudales de agua y provocar desplazamientos de animales infectados.

DEFINICION

Leptospirosis es una enfermedad infecto-contagiosa de distribución mundial que afecta a los animales domésticos y silvestres, siendo estos una fuente de infección para el hombre. Es provocada por una espiroqueta de la familia Leptospiraceae, género Leptospira.

EPIDEMIOLOGIA

Existen ciertos factores que aseguran la supervivencia de la bacteria en el medio, entre ellos, las lluvias y las temperaturas templadas. En aguas estancadas la supervivencia puede llegar a las 5-7 semanas y en orina 35 días. El agua es absolutamente esencial para la sobrevivencia de estos microorganismos, por lo tanto las condiciones hídricas de algunas zonas hacen necesario extremar las medidas de prevención. Para evaluar los riesgos de un brote de Leptospirosis debemos tener en cuenta la fuente de exposición, los reservorios y la facilidad de propagación.

Las condiciones ambientales de lluvias abundantes, desborde de aguas residuales durante las inundaciones favorecen la transmisión, pudiendo sobrevivir largo tiempo en el agua o ambientes húmedos y templados.

Las  lluvias e inundaciones contribuyen a propagar la enfermedad, al aumentar los caudales de agua y provocar desplazamientos de animales infectados. En épocas de lluvia con inundaciones aumenta el contacto de las leptospiras con las personas por el agua crecida y se forman charcos contaminados que enferman insidiosamente a los seres vivos que beben o se mojan con esa agua. Los casos de Leptospirosis  probablemente se asocien a las intensas lluvias, así como al mayor contacto de la población con los roedores” 

Entre los mamíferos, los roedores (ratas y ratones) son los reservorios más importantes en las zonas urbanas e interurbanas. En las zonas rurales, los zorros, armadillos (mulitas), comadrejas, cuises y los animales domésticos como los porcinos, son responsables del mantenimiento de la Leptospirosis en el medio ambiente.

La presencia de un portador es el punto de partida para la diseminación de la enfermedad. La transmisión se produce por vía transplacentaria, digestiva, mamaria o cutánea a otros animales de igual o diferente especie como así también al hombre. También por contacto directo con orina o a través del agua, tierra y materiales contaminados,

Los animales infectados eliminan el germen con la orina, contaminando terrenos y aguas. Las leptospiras pueden permanecer durante largos períodos en los riñones, siendo excretados con la orina sin estar el animal enfermo, incluso en animales inmunizados pueden excretar leptospiras infecciosas por la orina durante largo tiempo.

La mayor fuente de infección para el hombre la constituye la exposición directa a orina de esos animales o el contacto con agua y/o suelo contaminados con tales orinas, ya sea a través de actividades ocupacionales o recreativas.

Su presentación es en zonas endémicas con brotes epidémicos en inundaciones y en personas que trabajan con animales o sus productos, veterinarios, ganaderos, tamberos, carniceros, trabajadores de frigoríficos, agricultores, trabajadores de la red de saneamiento, limpiadores de alcantarillas.

PATOGENIA Y SIGNOS CLINICOS

Leptospira penetra en el hombre a través de la piel erosionada o mucosas sanas, difunde rápidamente y después de 48 horas se la encuentra en todos los humores y tejidos, con localización especial en riñón, hígado, pulmón, corazón y músculo esquelético (fase leptospirémica de la enfermedad).

La infección por Leptospira puede ser asintomática, cuando es sintomática, puede causar una enfermedad febril anictérica autolimitada (85 a 90% de casos) o manifestarse bajo su forma más severa conocida como síndrome de Weil (5 a 10 % de casos), caracterizada por una vasculitis generalizada.

Después de un período de incubación que es de 2 a 30 días la enfermedad generalmente se inicia en forma brusca con escalofrío, fiebre elevada, mialgias y cefalea intensa, puede haber náuseas, vómitos, con menos frecuencia diarrea, postración y ocasionalmente disturbios mentales, como ninguno de los síntomas es específico, con frecuencia se plantean otros diagnósticos. La evolución posterior va a ser variable, en las formas leves el enfermo se recupera totalmente en 3 a 6 semanas, en las formas más severas, ictérica o síndrome de Weil,  el curso de la enfermedad puede causar la muerte.

En los animales los síntomas varían  según la presentación  y la especie, en bovinos se presenta como tormentas de abortos en el último tercio de la gestación, muerte perinatal, nacimiento de terneros débiles o prematuros como así también muerte en recría y engorde de animales. La forma aguda se presenta mayormente en terneros, pero animales de todas las edades pueden resultar afectados.

Los animales enfermos presentan temperatura elevada durante 4-5 días, depresión, pérdida de apetito, conjuntivitis, ojos amarillentos y descenso brusco de la producción láctea en vacas lecheras.

PREVENCION

Se debe mejorar las condiciones socioeconómicas y la autoprotección utilizando métodos de barrera, que protejan piel y mucosas (uso de botas y guantes), cuando se realizan actividades con riesgo de contaminación. La lucha contra el reservorio, como la desratización, no bañarse en aguas de río o estancadas, desinfectar viviendas inundadas con hipoclorito de sodio son medidas eficaces para la prevención. En personas con exposición pasajera ha sido útil la quimioprofilaxis con doxiciclina.

Se recomienda vacunar a los animales domésticos, en especial perros. Aunque la infección renal puede ocurrir en animales vacunados, se han descripto casos de hombres que adquirieron la enfermedad a partir de perros vacunados. En bovinos la vacunación es el método más recomendado para la prevención, principalmente para los animales en etapa reproductiva, disminuyendo la presentación de los signos clínicos. En el hombre en general, solamente sería aconsejada la vacunación en aquellas áreas de alto riesgo. 

 

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